Murió Valentino Garavani: la millonaria fortuna que dejó el ícono eterno de la alta costura


Valentino Ludovico Clemente Garavani, el diseñador italiano que fundó la marca de lujo que lleva su nombre y la convirtió en un símbolo mundial de la alta costura, murió este lunes a los 93 años en su domicilio de Roma.
La noticia fue confirmada por la Fundación Valentino Garavani y por Giancarlo Giammetti, cofundador de la casa de moda y socio clave en la construcción de su imperio.
Mientras el mundo de la moda se prepara para despedirlo —con velatorios previstos para el miércoles 21 y jueves 22 de enero en Piazza Mignanelli y un funeral el viernes 23 en la Basílica de Santa María de los Ángeles y de los Mártires—, comienza a dimensionarse el legado económico que dejó una de las grandes leyendas de la alta costura a lo largo de más de seis décadas de trabajo.
El apodado “Rojo Valentino” dejó una fortuna que refleja el alcance global de su nombre y la solidez de un imperio forjado entre telas, desfiles y negocios estratégicos que ubicaron al diseñador entre los más ricos del mundo de la moda.
Según estimaciones difundidas por medios europeos, el patrimonio personal de Garavani supera los 1.500 millones de euros, ganancia proveniente de distintas fuentes de ingresos.
Uno de los pilares de su fortuna fue la venta de la casa de moda Valentino en 1998 al grupo HDP por 300 millones de dólares. Años más tarde, la marca pasó al Marzotto Group y, en 2012, quedó en manos del fondo Qatar Mayhoola for Investments.
A partir de entonces, el diseñador continuó vinculado al universo del lujo y beneficiándose de acuerdos, licencias y derechos asociados a su nombre, hasta su jubilación en 2008. Después continuó ganando dinero por derechos de imagen y colaboraciones.
A ese patrimonio se suman importantes inversiones, especialmente en el sector inmobiliario, valuadas en alrededor de 100 millones de euros.
Entre sus propiedades se destacan Villa La Vignola, en Roma; el Château de Wideville, a las afueras de París; un chalet en Gstaad, Suiza —su residencia de invierno, habitual punto de encuentro de celebridades, aristócratas y multimillonarios—, además de departamentos en Londres y Nueva York.
Además, el diseñador poseía obras de arte, colecciones privadas y otros activos vinculados a la fundación que lleva su nombre, a través de la cual canalizó parte de su legado cultural.
El legado de Valentino Garavani abre ahora interrogantes sobre el destino de su patrimonio. El diseñador no deja herederos legales directos, ya que no tuvo hijos ni cónyuge, por lo que su herencia no se distribuirá de manera automática según las reglas tradicionales de sucesión en Italia.
Hasta el momento, no hay información oficial sobre qué ocurrirá con los millones que integran su fortuna. La Fundación que lleva su nombre y su entorno más cercano no difundieron detalles sobre la existencia de un testamento ni sobre el destino final de sus bienes, por lo que el proceso sucesorio permanece abierto y a la espera de definiciones formales.
Fuente: www.clarin.com



